5/11/07

Sin ganas de seguir mintiendo, talvez por cansancio, o quizás las mentiras se me acabaron... no creo que sea ese el caso, porque mentir es un don, y aún lo poseo.

Más que mal fue un gran fin de semana, salvo que soy más viejo, todo resulto mejor de lo previsto, bastante alcohol, alegría, buenos amigos, mi gran amor, mi prima querida, en fin todo bien, pero a pesar de todo igual tenía ese dejo amargo, y no era producto del alcohol o el cigarro en exceso, ni siquiera vomito, pero sentía esa amargura.

Ya tranquilo en mi santuario dominical, el puto trabajo que dura de 9 am a 10 pm, tiempo mas que suficiente para reflexionar, no en muy buenas condiciones despues de tanta jarana y sexo, pero es lo que hay, y el tiempo me es escaso ultimamente, asi que lo aproveche lo mejor posible.

Tal vez sea la edad la que nos hace reflexionar, esas tipicas preguntas existenciales, mas bien weonas, porque solo consigue traer un maldito dolor de cabeza, pero hay algo con lo que no me he sentido comodo desde hace algun tiempo, y es con la infidelidad, para que he de ahondar en el tema que ya ha sido motivo de otros escritos,